Dicen que dejamos este mundo como llegamos a él: desnudos y solos. Si nos marchamos sin nada, ¿cuál es la medida de la vida? ¿Está definida por las personas a las que amamos? ¿O la vida simplemente se mide por nuestros logros? ¿Y si fracasamos, o nunca llegamos a ser amados? ¿Qué pasa entonces? ¿ No damos ninguna medida, o la callada desesperación de una vida insatisfecha nos vuelve locos?
La vida es agradable. La muerte es tranquila. Lo malo es la transición.
Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida.
La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla.
En la vida no se puede tener de todo; sin embargo, es necesario aspirar a ello, porque la felicidad no es una meta, sino un estilo de vida.
La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.
El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos, los caballos.
Hay un momento en que todos los obstáculos se derrumban, todos los conflictos se apartan, y a uno se le ocurren cosas que no había soñado, y entonces no hay en la vida nada mejor que escribir.
Sufrir y llorar significa vivir.
La vida es una partida de ajedrez y nunca sabe uno a ciencia cierta cuándo está ganando o perdiendo.