A veces me pregunto si hay algo que sea irrefutable. ¿Sigue existiendo lo correcto y lo incorrecto? ¿Lo bueno y lo malo? ¿La verdad y la mentira? ¿Es todo negociable? Se puede dejar a la interpretación. Algunas veces estamos obligados a darle la vuelta a la verdad, transformarla, porque nos tenemos que enfrentarnos con cosas que no se hicieron para nosotros. Y a veces, las cosas vienen a nosotros.
Con los malos y perversos de nada sirve la verdad ni la razón; ni vale otra cosa con ellos sino la fuerza.
La verdad sigue siendo absoluta, creedlo. Incluso si esa verdad es difícil, fría y dolorosa de un modo inimaginable. Incluso cuando la verdad sea más cruel que cualquier mentira.
La vida es difícil. Para estar en paz con uno mismo hay que decir la verdad. Para estar en paz con el prójimo hay que mentir.
La verdad es la primera víctima de la guerra.
El castigo del embustero es no ser creído aún cuando diga la verdad.
Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad.
Cuanto más cercana a la verdad, mejor será la mentira, y la misma verdad, cuando puede utilizarse, es la mejor mentira.
Al igual que nada es más hermoso que conocer la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad.
No es porque digas la verdad, es porque nunca me has mentido.