¡Oh, soledad!
¡Oh, soledad, alegre compañía de los tristes!
Hoy entré al mundo por la puerta trasera.
El dolor es como el océano. Profundo, oscuro, y más grande que nosotros. Es como un ladrón en la noche. Callado, perseverante, injusto; diluido por el tiempo, el destino y el amor.
Todo en amor es triste, mas, triste y todo, es lo mejor que existe.
Tú, tus penas y tus alegrías, tus recuerdos y tus ambiciones, tu sentido de identidad personal y de libre albedrío, no son de hecho más que el comportamiento de un vasto ensamblado de células nerviosas y sus moléculas asociadas. No eres más que un paquete de neuronas.