El dolor es como el océano
El dolor es como el océano. Profundo, oscuro, y más grande que nosotros. Es como un ladrón en la noche. Callado, perseverante, injusto; diluido por el tiempo, el destino y el amor.
El dolor es como el océano. Profundo, oscuro, y más grande que nosotros. Es como un ladrón en la noche. Callado, perseverante, injusto; diluido por el tiempo, el destino y el amor.
Todo en amor es triste, mas, triste y todo, es lo mejor que existe.
Tú, tus penas y tus alegrías, tus recuerdos y tus ambiciones, tu sentido de identidad personal y de libre albedrío, no son de hecho más que el comportamiento de un vasto ensamblado de células nerviosas y sus moléculas asociadas. No eres más que un paquete de neuronas.
Desechad tristezas y melancolías. La vida es amable, tiene pocos días y tan sólo ahora la hemos de gozar.
Las tristezas no se quedan para siempre cuando caminamos en dirección a lo que siempre deseamos.
No hay desesperación tan absoluta como la que viene en los primeros momentos de nuestra primera gran tristeza. Cuando aún no sabemos lo que es sufrir y tener que curarse. Sentirse desesperado y tener que recuperar la esperanza.
Debemos meditar, por tanto, sobre las cosas que nos reportan felicidad, porque, si disfrutamos de ella, lo poseemos todo y, si nos falta, hacemos todo lo posible para obtenerla.