No se puede olvidar el tiempo
No se puede olvidar el tiempo más que sirviéndose de él.
Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.
Nuestro tiempo es tan excitante que a las personas sólo puede chocarnos el aburrimiento.
Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición. Ellos ya saben de algún modo en qué quieres convertirte realmente. Todo lo demás es secundario.
Hay ladrones a los que no se castiga, pero que roban lo más preciado: el tiempo.
Las tres cosas más difíciles en este mundo son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Los hombres se asemejan al vino: el tiempo agria a los malos y mejora a los buenos.
Cuando el tiempo transcurre, y los recuerdos se alejan cada vez más del instante que los creó, la duda de la memoria siempre nos acecha sigilosamente.
A veces se aprecia más lo que uno no espera repetir, que las cosas que piensa que tendrá eternamente.
¿Has pensado alguna vez que es lo que marca el tiempo? ¿Si una vida puede tener importancia en el mundo? ¿O si las decisiones que tomamos importan? Yo creo que sí. Y también creo que la vida de un hombre puede cambiar muchas vidas, para mejor… o para peor.