No sabe de calamidades
Nada sabe de calamidades quien no las ha tenido de enemigas.
La vida es dulce o amarga; es corta o larga. ¿Qué importa? El que la goza la halla corta, y el que la sufre la halla larga.
No hay desesperación tan absoluta como la que viene en los primeros momentos de nuestra primera gran tristeza. Cuando aún no sabemos lo que es sufrir y tener que curarse. Sentirse desesperado y tener que recuperar la esperanza.