Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio.
Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Para todos los males, hay dos remedios: el tiempo y el silencio.
El silencio del envidioso está lleno de ruidos.
Hay algo amenazante en un silencio demasiado grande.