Tontos y sabios
Sabe más el tonto en su casa, que el sabio en la ajena.
El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.
Los sabios hablan porque tienen algo que decir, los tontos hablan porque tienen que decir algo.
Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio puede discernir esos extremos.