El más sabio consejero
El tiempo es el más sabio consejero.
Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe, y la grandeza que no se inclina ante los niños.
Del hablador he aprendido a callar; del intolerante, a ser indulgente; y del malévolo, a tratar a los demás con amabilidad. Y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud hacia esos maestros.
Hay tres caminos que llevan a la sabiduría: la imitación, el más sencillo; la reflexión, el más noble; y la experiencia, el más amargo.
Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano.
Los sabios hablan porque tienen algo que decir, los tontos hablan porque tienen que decir algo.
La prudencia guarda en seguridad a la vida, pero pocas veces la hace dichosa.