En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en dios, no lo necesito y además soy buena persona.
Dios es el único ser que para reinar no tuvo ni siquiera necesidad de existir.
La religión dice “debes amar a tu prójimo”. Estoy seguro de que la religión no conoce a mi prójimo.
Cualquier tipo de poder que los eclesiásticos asuman (en algún lugar donde sean súbditos del Estado) como derecho propio, aunque lo llaman divino, no será sino usurpación.
Estos cuatro elementos son los gérmenes naturales de la religión: la creencia de que los espíritus existen, el desconocimiento de causas secundarias, la veneración a todo aquello que produce miedo y la predicción de lo que sucederá en el futuro a partir de situaciones accidentales.
El temor de las cosas invisibles, es la semilla natural de lo que cada uno llama para sí mismo religión.
Dios ha muerto, viva el hombre, que lo ha matado.
Fe significa no querer saber la verdad.
La esperanza de una felicidad eterna e incomprensible en otro mundo, es cosa que también lleva consigo el placer constante.
La fe puede ser brevemente definida como la creencia ilógica en la ocurrencia de lo improbable.