No lo permitas
No dejes que te maten tus recuerdos, ni que tu conciencia te lastime.
La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla.
Aun eres joven, y tus amargos momentos tienen tiempo para convertirse en dulces recuerdos.
Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja.