La muerte es dulce
La muerte es dulce; pero su antesala, cruel.
Tú no te mueres porque estás enfermo, te mueres porque estás vivo.
En la guerra, victoria. En la paz, vigilancia. En la muerte, sacrificio.
¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad.
La muerte es de una vulgaridad absoluta; todos los nacidos terminan pasando por ella.
La muerte es una quimera, pues cuando yo estoy, ella no está; y cuando ella está, yo no.
Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez.
De todos los mecanismos de escape, la muerte es el más eficiente.
Cada uno de nosotros tiene a todos como mortales, menos a sí mismo.
El temor a la muerte, señores, no es otra cosa que considerarse sabio sin serlo, ya que es creer saber sobre aquello que no se sabe. Quizá la muerte sea la mayor bendición del ser humano, nadie lo sabe, y sin embargo todo el mundo le teme como si supiera con absoluta certeza que es el peor de los males.