La muerte nunca falla
Lo único que llega con seguridad es la muerte.
La vida es agradable. La muerte es tranquila. Lo malo es la transición.
El temor a la muerte, señores, no es otra cosa que considerarse sabio sin serlo, ya que es creer saber sobre aquello que no se sabe. Quizá la muerte sea la mayor bendición del ser humano, nadie lo sabe, y sin embargo todo el mundo la teme como si supiera con absoluta certeza que es el peor de los males.
La muerte es el remedio de todos los males; pero no debemos echar mano de éste hasta última hora.
Morir es el destino común de los hombres; morir con gloria es el privilegio del hombre virtuoso.
¿Alguna vez te has preguntado cómo sería todo si tú no estuvieras nunca más? Si de repente te hubieras ido, ¿cómo reaccionaría tu mundo? Cualquier cosa que te imagines no será cierta. No hay nada romántico sobre la muerte. La pena es como el océano: profunda y oscura, y más grande que todos nosotros. Y el dolor es como un ladrón en la noche. Silencioso. Persistente. Injusto. Pierde valor frente al tiempo, la fe y el amor.
La vida es breve para todos aquellos que realmente consiguen entender que el mundo un día acaba del todo.
Me enfurezco al pensar que un día voy a desaparecer, y que habré desaparecido, no durante una semana o dos, tampoco durante cuatro o cuatrocientos años, sino para toda la eternidad [...] No sólo pierdo el mundo, y no sólo pierdo todo y a todos mis seres queridos. También me pierdo a mí mismo.