Oponerse a la moral
Nunca permitas que el sentido de la moral te impida hacer lo que está bien.
Nunca permitas que el sentido de la moral te impida hacer lo que está bien.
Nunca se necesitó tanto de educadores morales y nunca fue tan improbable encontrarlos.
Las heridas morales tienen la particularidad de que se ocultan, pero no se cierran; siempre dolorosas, siempre prontas a sangrar cuando se les toca, quedan vivas y abiertas en el corazón.