Si la miseria es causada por nuestras instituciones
Si la miseria de nuestros pobres no es causada por las leyes de la naturaleza, sino por nuestras instituciones, qué grande es nuestro pecado.
Si la miseria de nuestros pobres no es causada por las leyes de la naturaleza, sino por nuestras instituciones, qué grande es nuestro pecado.
La codicia ha contaminado las almas de los hombres, ha levantado en el mundo barricadas de envidia, de rencor; nos ha llevado a la miseria y a la matanza. Hemos crecido demasiado deprisa, y ¿de qué ha servido? La tecnología que proporciona abundancia, nos ha dejado en la indigencia; nuestra ciencia nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia duros y vacíos. Hemos empezado a pensar, pero hemos dejado de sentir. Nos hemos convertido, en esclavos del destino.