Mejor sinceridad que hipocresía
Más vale un minuto de vida franca y sincera que cien años de hipocresía.
Más vale un minuto de vida franca y sincera que cien años de hipocresía.
Hay tres clases de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas.
Cuanto más cercana a la verdad, mejor será la mentira, y la misma verdad, cuando puede utilizarse, es la mejor mentira.
El lenguaje político está diseñado para que las mentiras parezcan verdades, el asesinato una acción respetable y para dar al viento apariencia de solidez.
Al igual que nada es más hermoso que conocer la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad.
De todas las reacciones posibles ante una injuria, la más hábil y económica es el silencio.
La gente dice que lo más importante en la vida es ver siempre las cosas como son en realidad. Pero todo lo que hacemos, todos los planes que trazamos, son una mentira. Cerramos los ojos y fingimos que nunca llegará el día en que ya no tengamos que hacer más planes. La esperanza es la mayor mentira que existe, y también es la mejor. Tienes que seguir viviendo como si todo tuviera sentido, o dejarías de vivir.
Hay momentos en nuestras vidas en los que nos vemos en una encrucijada. Las elecciones que hacemos en esos momentos pueden definir el resto de nuestra vida. Claro que cuando se está frente a lo desconocido, la mayoría de nosotros prefiere dar media vuelta y volver, pero a veces las personas persiguen algo mejor, algo que han encontrado tras el dolor, enfrentándose a él solos, justo tras la valentía y el coraje que supone dejar que alguien llegue a ti, o el dar a alguien una segunda oportunidad. Algo tras la lenta persecución de un sueño. Porque solamente estás a prueba si descubres realmente quién eres. Y sólo cuando estás a prueba descubres quién podrías ser. La persona que quieres ser existe al otro lado del trabajo duro, la fe y la confianza, y tras el desengaño y el miedo que están por venir.