No hay malas hierbas ni hombres malos
Amigos míos, retened esto: no hay malas hierbas ni hombres malos. No hay más que malos cultivadores.
Amigos míos, retened esto: no hay malas hierbas ni hombres malos. No hay más que malos cultivadores.
El mundo no está amenazado por las malas personas, sino por aquellos que permiten la maldad.
La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad.