Ilimitada ingratitud
La ingratitud humana no tiene límites.
Parece haber cierto orden en el universo, en el movimiento de las estrellas, en la rotación de la tierra y en el cambio de las estaciones. Pero la vida humana es todo un caos. Todos toman una posición, imponen sus derechos y sentimientos, malinterpretando los motivos de los demás y los suyos propios.
La soledad es el hecho más profundo de la condición humana. El hombre es el único ser que sabe que está solo.
En las cosas humanas hay una marea que si se toma a tiempo conduce a la fortuna; para quien la deja pasar, el viaje de la vida se pierde en bajíos y desdichas.