Felicidad barata
La verdadera felicidad cuesta poco; si es cara, no es de buena clase.
La verdadera felicidad cuesta poco; si es cara, no es de buena clase.
Cuanto hacemos tiene consecuencias. Pero no siempre lo justo y razonable produce consecuencias felices, ni lo absurdo consecuencias desfavorables, sino que a menudo acontece lo contrario.
La felicidad es un artículo maravilloso: cuanto más se da, más le queda a uno.
El hombre más feliz es el que hace la felicidad del mayor número de sus semejantes.
El dinero no puede hacer que seamos felices, pero es lo único que nos compensa de no serlo.
La gente busca la felicidad como un borracho busca su casa, sabe que existe pero no la encuentra.
En la vida no se puede tener de todo; sin embargo, es necesario aspirar a ello, porque la felicidad no es una meta, sino un estilo de vida.