¿Es anestesia o esperanza?
Es grave confundir la anestesia con la esperanza.
El que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre.
Yo no lo creo, de verdad que no lo creo. Pero el soñar con algo improbable tiene un nombre. Lo llamamos “esperanza”.
¿Has tenido alguna vez un sueño que parecía tan real que al despertarte no sabías que creer? ¿Que harías si lo que pensabas que era cierto, no lo es? ¿Y si lo que pensaste que no era verdad… lo fuera? ¿Olvidarías tus sueños con la esperanza de encontrar una realidad más perfecta? Algunas veces la vida resulta más extraña que los sueños y la única manera de despertar, es enfrentarnos a las mentiras que escondemos en nuestro interior. Sólo nos queda la esperanza de que en los momentos más oscuros, no estemos solos.
No sirve de nada alimentarse de esperanzas y después desengañarse.
De vez en cuando la gente da un paso adelante, y esa iniciativa está por encima de ellos mismos. A veces te sorprenden. A veces se caen de golpe. La vida a veces es divertida, puede llegar a agobiarnos; pero si miras de cerca, encontrarás esperanza en las palabras de los niños, en las notas de una canción y en los ojos de alguien a quien amas. Y si tienes suerte, es decir, si te sientes la persona con más suerte de este planeta, la persona a la que tú amas decidirá corresponderte.
El más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta.
No hay desesperación tan absoluta como la que viene en los primeros momentos de nuestra primera gran tristeza. Cuando aún no sabemos lo que es sufrir y tener que curarse. Sentirse desesperado y tener que recuperar la esperanza.
Las esperanzas dudosas han de hacer a los hombres atrevidos, pero no temerarios.