No sirve de nada alimentarse de esperanzas
No sirve de nada alimentarse de esperanzas y después desengañarse.
No sirve de nada alimentarse de esperanzas y después desengañarse.
De vez en cuando la gente da un paso adelante, y esa iniciativa está por encima de ellos mismos. A veces te sorprenden. A veces se caen de golpe. La vida a veces es divertida, puede llegar a agobiarnos; pero si miras de cerca, encontrarás esperanza en las palabras de los niños, en las notas de una canción y en los ojos de alguien a quien amas. Y si tienes suerte, es decir, si te sientes la persona con más suerte de este planeta, la persona a la que tú amas decidirá corresponderte.
El más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta.
No hay desesperación tan absoluta como la que viene en los primeros momentos de nuestra primera gran tristeza. Cuando aún no sabemos lo que es sufrir y tener que curarse. Sentirse desesperado y tener que recuperar la esperanza.
Las esperanzas dudosas han de hacer a los hombres atrevidos, pero no temerarios.
Al deseo, acompañado de la idea de satisfacerse, se le denomina esperanza; despojado de tal idea, desesperación.
No dejes que tu fuego se apague. Brilla como una chispa irremplazable en el desesperado intercambio del no en un rato, no todavía, y no en absoluto. No dejes que el héroe de tu alma fallezca en la solitaria frustración de la vida que merecías y nunca pudiste alcanzar. El mundo que deseas puede ser ganado. Existe. Es real. No te asfixies. Es posible, es tuyo…
La gente dice que lo más importante en la vida es ver siempre las cosas como son en realidad. Pero todo lo que hacemos, todos los planes que trazamos, son una mentira. Cerramos los ojos y fingimos que nunca llegará el día en que ya no tengamos que hacer más planes. La esperanza es la mayor mentira que existe, y también es la mejor. Tienes que seguir viviendo como si todo tuviera sentido, o dejarías de vivir.
Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, una vida bien usada causa una dulce muerte.