Segundos errores
No culpes al mar de tu segundo naufragio.
El hombre se precipita en el error con más rapidez que los ríos corren hacia el mar.
Se dice que lo más triste a lo que un hombre puede hacer frente es a lo que pudo haber sido. ¿Pero qué hay del hombre que se enfrenta a lo que fue? ¿O a lo que nunca será? ¿O lo que nunca más será? Elegir el camino correcto nunca es fácil. Es una decisión para la que sólo tenemos a nuestro corazón para guiarnos, pero a veces encontramos nuestro camino hacia algo mejor. A veces luchamos contra los pensamientos de nostalgia y los remordimientos de nuestros errores, nuestra maldad y nuestros celos, y la vergüenza que sentimos por no ser la personas que queremos ser; y ahí es cuando encontramos nuestro camino hacia algo mejor, o cuando algo mejor encuentra su camino hacia nosotros.
Los arrepentimientos vienen en todas las formas y tamaños: Algunos son pequeños, como cuando haces algo malo por una buena razón. Algunos más grandes, como cuando decepcionamos a un amigo. Algunos de nosotros escapamos del dolor del remordimiento haciendo la elección correcta. Algunos de nosotros tenemos poco tiempo para arrepentirnos porque estamos mirando hacia el futuro. Algunas veces tenemos que luchar para hacer las paces con el pasado. Y algunas veces enterramos nuestro arrepentimiento prometiendo cambiar. Pero nuestros arrepentimientos más grandes no son por las cosas que hemos hecho, sino por las que no hicimos, cosas que no dijimos que pueden salvar a alguien por quien te preocupas. Especialmente cuando puedes ver la oscura piedra que se interpone en su camino.
Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones.