Hablar o callar
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros los que las jugamos.
Desde la noche que sobre mí se cierne, negra como el abismo de polo a polo, doy gracias a los dioses, sean cuales sean, por mi alma inconquistable. En la garra de las circunstancias no he parpadeado ni he gritado. Bajo los golpes del destino mi cabeza está ensangrentada, pero firme. Más allá de este lugar de ira y lágrimas no se vislumbra más que el horror de la sombra, y aunque la amenaza de los años me encuentre, me encontrará, a mí valiente. No importa lo estrecha que sea la puerta, lo cargada de castigos la sentencia. Soy el dueño de mi destino. Soy el capitán de mi alma.
El hombre más poderoso es aquel que es totalmente dueño de sí mismo.
El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo.
Practico la alegría y no es un capricho cualquiera, un día descubrí que cuanto más la gastas más te queda.