El orgullo destructivo
El orgullo de quienes no pueden edificar es destruir.
A los hombres hay que acariciarlos o destruirlos, pues vengarán un insulto leve, pero quedarán indefensos si se les aplica un golpe duro.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos.