Desgracia que alumbra
La desgracia descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir.
La desgracia descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir.
Es necesaria la desgracia para socavar ciertas minas misteriosas ocultas en la inteligencia humana; es precisa la presión para hacer estallar la pólvora.
No hay mayor dolor que acordarse de los tiempos felices en la desgracia.
La mayor desgracia de la juventud actual es ya no pertenecer a ella.