Nunca creas que puedes engañar. Podrías pensar que puedes salirte con la tuya, de hecho podrías salirte con la tuya… por un tiempo. Pero tu vida está hecha de elecciones y decisiones. Pobres elecciones, pobre vida. Malas decisiones, mala vida.
Lo que he aprendido a lo largo de mi vida, es que cuando algo se cruza en tu camino, debes tomar una elección: enfrentarte sin miedo a perder, o rodearlo y adaptarte. Pero tienes que hacer una de las dos cosas para poder seguir.
Un hombre tiene que escoger. En esto reside su fuerza: en el poder de sus decisiones.
A veces, nuestras mejores decisiones son las que no tienen ningún sentido.
¿Has pensado alguna vez que es lo que marca el tiempo? ¿Si una vida puede tener importancia en el mundo? ¿O si las decisiones que tomamos importan? Yo creo que sí. Y también creo que la vida de un hombre puede cambiar muchas vidas, para mejor… o para peor.
Reflexiona con lentitud, pero ejecuta rápidamente tus decisiones.
Han pasado cincuenta años, cincuenta largos años desde que hecho esto. Mirando atrás a lo que dije hace tantos años, a todas las esperanzas y sueños que tenía; he llegado a la conclusión de que si las cosas pasaron de la forma en que quería, y eso es la medida para una vida de éxito, entonces algunos dirán que soy un fracaso.
Lo más importante es no amargarse ante las decepciones de la vida. Aprender a dejar ir el pasado. Y reconocer que todos los días no serán soleados, y que cuando te encuentres perdido en la oscuridad y la desesperación, recuerdes que sólo en la oscuridad de la noche puedes ver las estrellas. Y esas estrellas te llevarán de vuelta a casa. Así que no estés asustado de cometer errores, o de tambalearte y caer, porque la mayor parte del tiempo las mejores recompensas vienen de hacer las cosas que más temes.
Puede que consigas todo lo que deseas. Puede que consigas más de lo que nunca has imaginado. Quién sabe a dónde te llevará la vida. El camino es largo, y al final, el viaje es el destino.
Un político no puede ser un hombre frío. Su primera obligación es no convertirse en un autómata. Tiene que recordar que cada una de sus decisiones afecta a seres humanos. A unos beneficia y a otros perjudica. Y debe recordar siempre a los perjudicados…
La vida siempre te da dos opciones: la cómoda y la difícil. Cuando dudes elige siempre la difícil, porque así siempre estarás seguro de que no ha sido la comodidad la que ha elegido por ti.