Sublime y ridículo
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
Los buenos son los que se contentan con soñar aquello que los malos hacen realidad.
A veces me pregunto si hay algo que sea irrefutable. ¿Sigue existiendo lo correcto y lo incorrecto? ¿Lo bueno y lo malo? ¿La verdad y la mentira? ¿Es todo negociable? Se puede dejar a la interpretación. Algunas veces estamos obligados a darle la vuelta a la verdad, transformarla, porque nos tenemos que enfrentarnos con cosas que no se hicieron para nosotros. Y a veces, las cosas vienen a nosotros.