Cuando llores el mundo te dará la espalda
Ríe y el mundo reirá contigo; llora y el mundo, dándote la espalda, te dejará llorar.
Ríe y el mundo reirá contigo; llora y el mundo, dándote la espalda, te dejará llorar.
El amigo ha de ser como el dinero, que antes de necesitarle, no se sabe el valor que tiene.
Este es el primer precepto de la amistad; pedir a los amigos sólo lo honesto, y hacer por ellos sólo lo honesto.
Anda despacio cuando escojas a tus amigos; pero cuando los tengas, mantente firme y constante.
A los amigos, como a los dientes, los vamos perdiendo con los años, no siempre sin dolor.
El amigo ha de ser como la sangre, que acude luego a la herida sin esperar que le llamen.
Los hombres ya no tienen tiempo de comprar nada, compran las cosas ya hechas a los comerciantes; y como no existe ningún comerciante de amigos, los hombres ya no tienen amigos.