Desgracia que alumbra
La desgracia descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir.
La desgracia descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir.
La mejor medicina contra el dolor del alma es el enfado.
Del sufrimiento han emergido las almas más fuertes. Los carácteres más fuertes se forjan a base de cicatrices.
La codicia ha contaminado las almas de los hombres, ha levantado en el mundo barricadas de envidia, de rencor; nos ha llevado a la miseria y a la matanza. Hemos crecido demasiado deprisa, y ¿de qué ha servido? La tecnología que proporciona abundancia, nos ha dejado en la indigencia; nuestra ciencia nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia duros y vacíos. Hemos empezado a pensar, pero hemos dejado de sentir. Nos hemos convertido, en esclavos del destino.
No dejes que tu fuego se apague. Brilla como una chispa irremplazable en el desesperado intercambio del no en un rato, no todavía, y no en absoluto. No dejes que el héroe de tu alma fallezca en la solitaria frustración de la vida que merecías y nunca pudiste alcanzar. El mundo que deseas puede ser ganado. Existe. Es real. No te asfixies. Es posible, es tuyo…
Jesucristo necesitó doce apóstoles para propagar el cristianismo; yo voy a demostrar que basta sólo uno para destruirlo.