Tú, tus penas y tus alegrías, tus recuerdos y tus ambiciones, tu sentido de identidad personal y de libre albedrío, no son de hecho más que el comportamiento de un vasto ensamblado de células nerviosas y sus moléculas asociadas. No eres más que un paquete de neuronas.
Comienza tu día con una sonrisa, verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo.
Desechad tristezas y melancolías. La vida es amable, tiene pocos días y tan sólo ahora la hemos de gozar.
La alegría está en la lucha, en el esfuerzo, en el sufrimiento que supone la lucha, y no en la victoria misma.
Yo os digo que la alegría y la tristeza son inseparables.
La alegría de los hombres es una llama de leños de tristeza. Brota la llama, pero los leños están allí, y cuando se apaga la llama, quedan los leños, o el carbón o la ceniza, que es resto de los leños y no de la llama.