El buen predicador
El buen predicador es el que sigue sus propios preceptos.
Ser honrado tal como anda el mundo, equivale a ser un hombre escogido entre diez mil.
Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo.
Amor no es el amor que cambia cuando encuentra algo que lo altera. Es una huella imborrable que combate tempestades y nunca se agita. El amor no se altera en esas breves horas ni en semanas. Si no que resiste…. incluso al borde de la muerte.
Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez.
Si con dar un solo golpe se atajaran las consecuencias y el éxito fuera seguro…, yo me lanzaría de cabeza desde el escollo de la duda al mar de una existencia nueva.
Esa engañosa palabra mañana, mañana, mañana, nos va llevando por días al sepulcro, y la falaz lumbre del ayer ilumina al necio hasta que cae en la fosa.
En las cosas humanas hay una marea que si se toma a tiempo conduce a la fortuna; para quien la deja pasar, el viaje de la vida se pierde en bajíos y desdichas.