El alma se tiñe del color de sus pensamientos. Piensa sólo en aquellas cosas que están en línea con tus principios y que puedan ver la luz del día. El contenido de tu carácter lo eliges tú. Día a día, lo que eliges, lo que piensas, y lo que haces, es en lo que te conviertes. Tu integridad es tu destino… es la luz que guía tu camino.
Lo sabio es la meta del alma humana y, a medida que se avanza en sus conocimientos, va alejando a su vez el horizonte de lo desconocido.
Nada es permanente a excepción del cambio.
Vivir sus deseos, agotarlos en la vida, es el destino de toda existencia.
A todo hombre le es concedido conocerse a sí mismo y meditar sabiamente.
No hagas reír hasta el punto de dar motivo a la risa.
La enfermedad hace buena y agradable la salud, el hambre a la saciedad, el trabajo al reposo.
Es necesario saber que la guerra es común y la justicia discordia, y que todo sucede según discordia y necesidad.
El carácter es para el hombre su destino.
No vayamos conjeturando azarosamente sobre los temas más importantes.