Salud del alma
Para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven.
Para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven.
Llegará un momento en que creas que todo ha terminado. Ese será el principio.
El futuro no es nuestro, pero tampoco puede decirse que no nos pertenezca del todo.
La muerte es una quimera, pues cuando yo estoy, ella no está; y cuando ella está, yo no.
Debemos meditar, por tanto, sobre las cosas que nos reportan felicidad, porque, si disfrutamos de ella, lo poseemos todo y, si nos falta, hacemos todo lo posible para obtenerla.
Quien un día se olvida de lo bien que lo ha pasado, se ha hecho viejo ese mismo día.
¿Dioses? Tal vez los haya. Ni lo afirmo ni lo niego, porque no lo sé ni tengo medios para saberlo. Pero sé, porque esto me lo enseña diariamente la vida, que si existen ni se ocupan ni se preocupan de nosotros.
El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo.