Los llevamos en el corazón
Los seres queridos que perdemos no reposan bajo la tierra, sino que los llevamos en el corazón.
Los seres queridos que perdemos no reposan bajo la tierra, sino que los llevamos en el corazón.
Los peligros desconocidos son los que inspiran más temor.
La vida es fascinante: sólo hay que mirarla a través de las gafas correctas.
El matrimonio es una cadena tan pesada que para llevarla hace falta ser dos y, a menudo, tres.
Es necesaria la desgracia para socavar ciertas minas misteriosas ocultas en la inteligencia humana; es precisa la presión para hacer estallar la pólvora.
Para todos los males, hay dos remedios: el tiempo y el silencio.
Aun eres joven, y tus amargos momentos tienen tiempo para convertirse en dulces recuerdos.
Las heridas morales tienen la particularidad de que se ocultan, pero no se cierran; siempre dolorosas, siempre prontas a sangrar cuando se les toca, quedan vivas y abiertas en el corazón.